El embarazo constituye una etapa de múltiples cambios a todos los niveles, tanto psicológicos como fisiológicos; todo esto puede influir en el sistema inmunológico y afectar la manera en que tu organismo se defiende.
Por ejemplo, sentir asco y tener náuseas son de las situaciones más comunes al inicio del embarazo y se relacionan principalmente con cambios hormonales, sin embargo, algunos especialistas sugieren que esta sensación puede ir más allá y formar parte de un mecanismo de defensa del organismo.
De este modo, la sensación de asco que precede a las náuseas ha sido descrita como “sistema inmunológico conductual”. En otras palabras, cuando el cuerpo no está del todo listo para defenderte, genera rechazo a posibles fuentes de microorganismos que pueden causarte alguna enfermedad.
Aunque esta hipótesis sigue en debate; ya que el asco y las náuseas no necesariamente implican una baja en la funcionalidad de tus defensas, la presencia de estos síntomas puede afectar directamente tu estado de salud, pues al ser constantes, alteran el equilibrio hídrico, nutricional y metabólico.
Esto puede ocasionar que las células del sistema inmunológico no cuenten con el entorno necesario para funcionar de manera adecuada, y por lo tanto disminuirán su eficacia.
Adicionalmente, si las náuseas y el vómito se mantienen, seguramente te encontrarás en una situación en la cual disminuye tu apetito, y tu ingesta de alimentos será mucho menor, dando como resultado una menor disponibilidad de nutrientes para tu organismo
TU NUTRICIÓN ES LA BASE
Los alimentos aportan nutrientes importantes para mantener la función inmune y asegurar el desarrollo fetal; debes recordar que algunos micronutrientes como las vitaminas A, D y E, presentes en los productos de origen animal como el huevo, carnes y verduras como los champiñones, son esenciales y su deficiencia disminuye beneficios clave durante la gestación.
Así mismo, algunos minerales como el ácido fólico y el hierro favorecen la producción de glóbulos rojos y la división celular, asegurando la regeneración del sistema inmunológico.
Además, las proteínas, grasas y carbohidratos de todos los alimentos, que deben estar presentes para la producción y renovación celular, son necesarios para la formación de anticuerpos, que también ayudan para la protección contra microorganismos que pueden causar daño.
Es así que los únicos alimentos que se recomienda evitar durante el embarazo son aquellos que se encuentran crudos, mal cocidos o que tu médico indique no debas consumir. Presta atención al preparar tus alimentos ya que el hecho de usar un mismo utensilio para alimentos crudos y cocidos o que no requieren cocción, puede ocasionar que se contaminen.
Por lo tanto, vigila que los alimentos que consumes se encuentren debidamente lavados y desinfectados, ya que de este modo estás cuidando tu salud. ¿Sabías que en nuestros intestinos se encuentra más de la mitad del sistema inmunológico? Sobre ellos habita la microbiota intestinal —un conjunto de bacterias buenas y malas—, la cual es capaz de regular nuestro sistema inmunológico. Otros consejos para reforzarlo son:
1. Come saludable.
Consume frutas cítricas, por ejemplo, naranjas; verduras como pimientos y cereales integrales, tales como la avena o amaranto, pues son alimentos ricos en vitaminas y minerales. Adicionalmente, las proteínas como pescado rico en omega 3 y vitamina D, o grasas saludables como frutos secos y semillas, que contienen vitamina E y zinc, ayudan a fortalecer tu sistema inmunológico.
2. Consulta con tu médico si necesitas suplementos.
Debido a que el cuerpo aumenta su requerimiento de nutrientes en el embarazo, los suplementos suelen ser una opción útil y necesaria, siempre bajo indicación médica. El ácido fólico es esencial para que las células del cuerpo crezcan de manera correcta, el hierro evita la anemia, el calcio fortalece el bienestar materno- fetal, e incluso la vitamina D, cuya deficiencia es común, apoya directamente al sistema inmunológico.
3. Descansa lo suficiente.
Conforme avanza el embarazo, así lo hace la dificultad para el descanso; por lo tanto, busca una posición cómoda y procura dormir entre 7 y 9 horas. Descansar es una de las formas más efectivas de fortalecer las defensas del cuerpo.
4. Mantente activa e hidratada.
Si tu embarazo no tiene complicaciones, al menos 150 minutos semanales de actividad física, como caminar o nadar, ayudarán a mejorar la circulación, reducir el estrés y, de la mano de una adecuada hidratación que es fundamental para las funciones corporales, mejorarán la respuesta inmunológica.
5. Reduce el estrés.
Estresarte durante el embarazo podría tener un efecto negativo en el desarrollo del bebé y disminuir tus defensas; prueba técnicas de relajación como respiración profunda, yoga o salir a caminar.
6. Cuida tu higiene y vacunación.
Lavarse las manos es efectivo para prevenir enfermedades respiratorias y gastrointestinales; adicionalmente, incluye las vacunas que el médico te mencione; son seguras y entrenan a tu sistema inmunológico para poder defenderse mejor.
7. Cuida tu microbiota intestinal.
La microbiota intestinal influye de manera significativa en la salud; al seguir las recomendaciones anteriores, contribuyes a tener más bacterias buenas en tu microbiota; sin embargo, también puedes consumirlas: se llaman probióticos, y uno de estos es Lactobacillus casei Shirota, que contribuye al equilibrio intestinal.
Recuerda, durante el embarazo tu cuerpo se adapta, protege y asegura el crecimiento del bebé, situación que sucede a la par de los cambios en tu alimentación y estilo de vida; por lo tanto, fortalecer el sistema inmunológico es fundamental, y no olvides realizar tu control prenatal con los profesionales de la salud calificados para acompañarte en esta etapa tan importante de tu vida.
DR. DANIEL VÁZQUEZ MALDONADO
Nutrición Clínica
LIC. BLANCA EUGENIA GARCÍA ALBARRÁN Nutrición Clínica
